
Es cierto que cuando nos dedicamos a la enseñanza de alguna materia nos convertimos también en sujetos de otro aprendizaje. Ya sea que la labor de los estudiantes nos sea aleccionadora o que una parte o todo el proceso nos instruya sobre una nueva forma de aproximarnos a la enseñanza o que un aspecto de la asignatura se revele como digno de una nueva mirada con la cual se reinstale en el programa que implementamos, todo ello origina una experiencia de aprendizaje.
Es lo que, en particular, me ha ocurrido luego de haber concluido -hace algunas semanas- las sesiones de aprendizaje con un segundo grupo de participantes de una entidad estatal con quienes desarrolle un curso de ortografía y redacción. Los asistentes al curso, al igual que en el primer grupo, fueron poco más de veinte funcionarios de distintos rangos, funciones y formación académica, quienes tienen una distinta experiencia laboral con respecto a la redacción administrativa.
Voy a analizar dos comentarios que realizaron tanto los participantes del primer como del segundo grupo, en tanto estos se relacionan con los aspectos que he enlistado en el párrafo anterior.
a) Tres o cuatro participantes me manifestaron, cuando ya íbamos desarrollando la mitad del programa, que era difícil para ellos aplicar lo que estaban aprendiendo, debido a que sus jefes inmediatos -quienes no estaban participando en el curso- tenían sus propios criterios de escritura, por ejemplo, en cuanto al cumplimiento de la característica de formalidad e incluso de precisión ortográfica.
b) Otros participantes me comentaron, en las sesiones finales, que si bien la enseñanza había sido "buena", notaban que ellos tenían mucho que asimilar, lo cual ameritaba la implementación de un segundo curso. Por otro lado, ante la misma percepción, otros no realizaban comentario verbal alguno sobre la envergadura de la materia, principalmente, luego de haber desarrollado la evaluación final; sin embargo, su lenguaje corporal manifestaba que algo había quedado pendiente en cuanto a su aprendizaje (y, como es obvio -lo comento yo-, en cuanto a la enseñanza).
El primer comentario presenta una de las situaciones más urgentes de atender en la enseñanza de un curso de redacción administrativa: la necesidad de institucionalizar las normas para que no solo correspondan a un uso normativo, sino que también se logre una optimización en la elaboración de documentos administrativos. Esta optimización requiere un compromiso de todos los responsables del proceso de producción de oficios, informes, memorandos, etc. y una real aceptación de que ninguna institución es ajena a otra y, menos aun, a los requerimientos de las transmisión de la información dentro de un idioma.
Lo anterior, igualmente, obliga a fijar una meta: normar internamente las pautas de redacción administrativa de una institución. De otra manera, no será posible congeniar el conjunto de normas y usos generales del idioma para la redacción de documentos con el punto de vista de un funcionario de mayor jerarquía. La adopción de una norma interna para la elaboración de documentos administrativos en una institución evitará los múltiples enfoques y polémicas. La elaboración de estas normas -que, obviamente es una labor interinstitucional- permitirá que se llegue a una eficiencia y eficacia muchísimo mayor.
La segunda opinión dada, generalmente al final del curso, sobre el "vacío" que se percibe si se observa todo aquello que un curso tan breve no ha desarrollado, sino apenas ha esbozado, es un proceso natural en el binomio enseñanza-aprendizaje, que obliga tanto al que enseña como al que aprende a mejorar su aproximación a la materia. Como es consecuente, no se puede homogenizar la diversidad de percepciones sobre este evento, que oscila entre la euforia por afrontar nuevos aprendizajes y la letanía del tiempo no bien invertido. En útima instancia, este hecho corrobora que el aprendizaje no corresponde a un estanco cerrado; por el contrario, se relaciona con nuestros saberes previos y nuestras expectativas de mejora personal y profesional.
Cierro estas reflexiones agradeciendo a los participantes de estos dos grupos con quienes -estimo yo- se ha establecido un nexo que no solo es académico. Felicito a todos en general, por su participación en el curso. En especial, a los del segundo grupo, donde un 50% ha tenido un alto puntaje. El 2009 nos será propicio.
